
En Marrakech, ciudad imperial marroquí, podemos encontrar una comunidad extranjera que viven en la ciudad de manera permanente atraídas en gran medida por sus lugares históricos y exóticos. La ciudad está llena de palacios y mezquitas, algunas de las cuales no están abiertas a la comunidad no musulmana. En su plaza más famosa, Djemaa el Fna se sientan acróbatas, cuenta-cuentos, vendedores de agua, bailarines y músicos. Por la noche, la plaza se llena de puestos de comida, convirtiéndose en un gran restaurante al aire libre.

